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“Everybody is ugly”. Guerra al photoshop y a las fábricas de belleza.

Ahora que se ha reactivado el debate de la belleza real, tan bien gestionado por Dove, ante el caso  de retoque imposible de Ralph Lauren y que recoge el excepcional blog Photoshop Disaster, muchas publicaciones se han alineado en una guerra contra el retoque.

Algunas publicaciones han optado por advertir a sus lectores sobre las fotografías que llevan retoque, y otras van más allá en sus postulados y acciones. La cabecera alemana Briggitte,  no sólo ha anulado la manipulación digital, si no que además ha anunciado que a partir del año que viene dejará de emplear modelos “profesionales” y sólo ilustrará sus artículos con modelos “amateur” escogidas por su estilo o talento.

Algo que vienen haciendo marcas como Levi’s con sus coolhunters a pie de calle o comunidades como la interesante Chictopia, en el que lo que se valora es el estilo personal de sus miembros al combinar bisutería y moda barata de cadenas como H&M, tiendas de segunda manoo tesoros del armario de su madre. Los propios usuarios , consumidores, votan, comentan y se hacen fans impulsando las posiciones de las trendsetter más seguidas. Chictopia deja aún más clara su revuelta contra los patrones impuestos por el  starsystem de la belleza con su sección “Everybody is ugly”, aupada por el recurrente y ocurrente aforismo de Oscar Wilde “La moda es algo tan feo que tenemos que renovarlo cada seis meses“.

Lo que está claro es que se tiende a una “desprofesionalización” de la industruia de la moda en cuanto a modelos se refiere. Al igual que el porno casero ha desbancado al porno de lujo.

Al margen de los principios éticos que cimentan estas inciativas, es evidente que detrás siguen estando estrategias de mercado, como el acercamiento al target, un giro en la comunicación, el marketing puro y duro y el abaratameinto que supone la ruptura con el carísimo y parasitario mainstraim de la moda con su legión de agencias e intermediarios.

Tiempos de crisis, nuevos cambios de timón, pero no de embarcación. Las marcas se adaptan, pero no se hunden. Aunque esta vez queda claro, que quienes marcan tendencia no son  las marcas:  Ahora “cazan” o se convierten en mecenas, para seguir siendo quienes eligen lo que se llevará o no. El peso creativo , sin embargo, queda en manos de los creadores de calle y todo nos parece más real, más cercano y, aunque los valores sigan siendo igual de frívolos (moda y belleza externa), las metas parecen más sencillas y posibles, menos frustantes. Y eso, por el momento, vende más: Aspiracional, sí, fácil de conseguir, también.

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